4 abr. 2011

El desarrollo urbano atenta contra el mito del “Encanto”



“Cuando estaba pequeña me mandaron a buscar agua en la quebrada, el bucare que estaba cerca de ahí  comenzó a sonar. Yo escuchaba como un caballo que se sacudía, se echaba y se paraba dentro del palo tan grande. Llené la olla, me la puse en la cabeza y me fui. Le dije a mi abuela lo que había oído y me explicó que ese era el Encanto que era dueño de esa quebrada y cuando siente olor a carne humana se extiende y envuelve a quien esté ahí” según el relato de la señora Felicia Suarez, de 84 años de edad y habitante del pueblo Santiago,  de  Trujillo.


La mudanza del Encanto-Salvador Valero

El mito, como producto de la imaginación ingenua sobre hechos inexplicables y misteriosos ha quedado desfasado, por chocar con las condiciones en que vivimos en esta época moderna. La urbanización y desarrollo de la población amenazan con la desaparición de los mismos, tal es el caso del mito del Encanto en el municipio Trujillo, aseveración que es confirmada por Francisco Crespo, sociólogo y estudioso del tema, al exponer que  “la sociedad rural va perdiendo espacio geográfico debido al proceso urbanístico y gracias a la transculturación, los mitos se van debilitando”. Se deja atrás gran carga cultural, llena de imaginación, pensamientos míticos-religiosos, malicia, alegrías y tristezas e impone la razón  gracias a la modernidad.







El mito “es tan imaginario, tan real, es una concepción del mundo, de la relación del hombre con la naturaleza como fuente de significados a fenómenos que no entienden. Son dos elementos contradictorios: el bien y el mal, la vida y la muerte” acota Laura Prada, antropóloga con tesis doctoral en el “Mito del Encanto en Escuque”. Al respecto, Francisco Crespo agrega que “son las explicaciones de la conformación de los mundos desde una perspectiva no racional, que tiene que ver con la simbología de lo local y nos da un sentido de pertenencia”.  

Una encuesta realizada a habitantes del municipio Trujillo reveló que el 80% de las personas  en edades comprendidas de 20 a 40 años,  no conocen el mito de  los Encantos y
en 40% de personas mayores de 40 años no saben de la existencia del mismo. Se puede concluir que el desconocimiento del mito apunta a su desaparición.

Origen del mito

Nuestros antepasados, como los griegos que tienen muchas divinidades acuáticas, sintieron un gran respeto por las aguas y la naturaleza. Así se  originaron  personajes míticos y misteriosos, dioses semidioses y monstruos, que en su mayoría representaban al sol, la luna, las estrellas, fenómenos naturales, ríos y montañas, aún y cuando varíen los nombres de los mismos según los patrones culturales y creencias de los habitantes de un lugar determinado. Es decir, relatos que se desarrollan en el lenguaje de cada pueblo.

Virgen de la Paz
En Venezuela destacan mitos como: La llorona; El silbón; los Momoyes; el Jinete sin cabeza, La sayona, las Cinco águilas blancas,, María Lionza entre otros, que datan desde antes de la llegada de los conquistadores. Laura Prada, explica que “se desconoce el origen del mito del Encanto, aunque se le puede atribuir a la cultura  indígena, sin negar que la existencia de muchos de estos fenómenos vienen de la biblia”.

En contraposición el presbítero Carlos Cabezas, párroco de la Catedral de Trujillo, expone que “la iglesia no apoya la creencia en los mitos, pero en el caso del mito del Encanto no hay inconvenientes porque son de origen natural y no afecta la religiosidad del pueblo”.


¿Cómo es el Encanto?

Aún y cuando no tienen una representación material definida, la población rural lo describe de diferentes formas: hombre de sombrero grande; mujer bonita que los pierde por sitios paradisiacos; personaje pequeño que ofrece oro; o como un señor que visita a los habitantes alertándolos sobre posibles lluvias.

El mito del Encanto también está relacionado con fenómenos naturales así como con las riquezas de nuestros antepasados y es muy común que en ocasiones lo confundan con los Momoyes debido a que ambos son mitos de agua y guardianes de la naturaleza.

En cuanto a la relación que guarda ese mito con las riquezas de nuestros antepasados, Araujo expresa que “los Encantos son personajes que protegen ciertas cosas y tesoros que han sido enterrados por alguien”, afirmación que corresponde al relato del señor Pedro Jiménez, de 82 años de edad. Quien narra a manera de anécdota, mientras sonríe y come chimo sentado en una de las bancas de la plaza Bolívar del municipio Trujillo, lo vivido por su progenitora. “A mi mamá se la quería llevar un encanto un día que  fue a lavar en una quebrada, le salió un hombre barbudo todo changuso (sic), a ella le dio miedo cuando él le hizo señas con la mano y para engañarla le puso una bandada de oro para que la agarrara y así encantarla. Ella se fue y al poquito de rato se vino una pendeja (sic) creciente y se llevo todo”

El Encanto se desvanece

El mito del Encanto se ha ido desvaneciendo en el municipio Trujillo y según afirma Crespo esto se debe a que  “paulatinamente la gente va viendo con incredulidad el tema y en algún momento se va a perder, debido a la urbanización y el desarrollo intelectual de la población, siendo sustituidos por explicaciones científicas mediante la comprobación”. Afirmación de la que difiere Huma Rosario, Cronista del municipio Trujillo, al dar por sentado que “pase lo que pase la cultura prevalece”.

 Si la falta de interés por parte de los habitantes del municipio Trujillo se acrecienta, quizás lo único que se pueda conservar del mito es la pintura “La Mudanza del Encanto” del artista popular Salvador Valero. La obra representa un campesino sentado sobre baúles llenos de oro, que simbolizan las riquezas de nuestros ancestros. Carmen Araujo, explica que el autor “tuvo la intención, mediante la escritura y pintura, de preservar el sentido y el valor que tienen los mitos y leyendas desde el punto de vista cultural en nuestra sociedad”.

Salvador Valero

Los mitos como fuente de conocimiento sociocultural se han ido desvalorizando a causa del auge de la ciencia, la ilustración, el desarrollo intelectual, la urbanización y los avances tecnológicos, despojándonos de la idiosincrasia e identidad cultural de nuestros ancestros. Es cierto que las sociedades van creando nuevos mitos de origen urbano, pero también es importante rescatar los de origen rural ya que han servido de inspiración al folklore, el teatro, el cine, la literatura y demás artes. Entendiendo que los mismos no se contraponen a la ciencia sino que forman parte importante de nuestra cultura y que con su desaparición perdemos parte de la identidad cultural que nos caracteriza.






(Imágenes de Internet)

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4 abr. 2011


El desarrollo urbano atenta contra el mito del “Encanto”



“Cuando estaba pequeña me mandaron a buscar agua en la quebrada, el bucare que estaba cerca de ahí  comenzó a sonar. Yo escuchaba como un caballo que se sacudía, se echaba y se paraba dentro del palo tan grande. Llené la olla, me la puse en la cabeza y me fui. Le dije a mi abuela lo que había oído y me explicó que ese era el Encanto que era dueño de esa quebrada y cuando siente olor a carne humana se extiende y envuelve a quien esté ahí” según el relato de la señora Felicia Suarez, de 84 años de edad y habitante del pueblo Santiago,  de  Trujillo.


La mudanza del Encanto-Salvador Valero

El mito, como producto de la imaginación ingenua sobre hechos inexplicables y misteriosos ha quedado desfasado, por chocar con las condiciones en que vivimos en esta época moderna. La urbanización y desarrollo de la población amenazan con la desaparición de los mismos, tal es el caso del mito del Encanto en el municipio Trujillo, aseveración que es confirmada por Francisco Crespo, sociólogo y estudioso del tema, al exponer que  “la sociedad rural va perdiendo espacio geográfico debido al proceso urbanístico y gracias a la transculturación, los mitos se van debilitando”. Se deja atrás gran carga cultural, llena de imaginación, pensamientos míticos-religiosos, malicia, alegrías y tristezas e impone la razón  gracias a la modernidad.







El mito “es tan imaginario, tan real, es una concepción del mundo, de la relación del hombre con la naturaleza como fuente de significados a fenómenos que no entienden. Son dos elementos contradictorios: el bien y el mal, la vida y la muerte” acota Laura Prada, antropóloga con tesis doctoral en el “Mito del Encanto en Escuque”. Al respecto, Francisco Crespo agrega que “son las explicaciones de la conformación de los mundos desde una perspectiva no racional, que tiene que ver con la simbología de lo local y nos da un sentido de pertenencia”.  

Una encuesta realizada a habitantes del municipio Trujillo reveló que el 80% de las personas  en edades comprendidas de 20 a 40 años,  no conocen el mito de  los Encantos y
en 40% de personas mayores de 40 años no saben de la existencia del mismo. Se puede concluir que el desconocimiento del mito apunta a su desaparición.

Origen del mito

Nuestros antepasados, como los griegos que tienen muchas divinidades acuáticas, sintieron un gran respeto por las aguas y la naturaleza. Así se  originaron  personajes míticos y misteriosos, dioses semidioses y monstruos, que en su mayoría representaban al sol, la luna, las estrellas, fenómenos naturales, ríos y montañas, aún y cuando varíen los nombres de los mismos según los patrones culturales y creencias de los habitantes de un lugar determinado. Es decir, relatos que se desarrollan en el lenguaje de cada pueblo.

Virgen de la Paz
En Venezuela destacan mitos como: La llorona; El silbón; los Momoyes; el Jinete sin cabeza, La sayona, las Cinco águilas blancas,, María Lionza entre otros, que datan desde antes de la llegada de los conquistadores. Laura Prada, explica que “se desconoce el origen del mito del Encanto, aunque se le puede atribuir a la cultura  indígena, sin negar que la existencia de muchos de estos fenómenos vienen de la biblia”.

En contraposición el presbítero Carlos Cabezas, párroco de la Catedral de Trujillo, expone que “la iglesia no apoya la creencia en los mitos, pero en el caso del mito del Encanto no hay inconvenientes porque son de origen natural y no afecta la religiosidad del pueblo”.


¿Cómo es el Encanto?

Aún y cuando no tienen una representación material definida, la población rural lo describe de diferentes formas: hombre de sombrero grande; mujer bonita que los pierde por sitios paradisiacos; personaje pequeño que ofrece oro; o como un señor que visita a los habitantes alertándolos sobre posibles lluvias.

El mito del Encanto también está relacionado con fenómenos naturales así como con las riquezas de nuestros antepasados y es muy común que en ocasiones lo confundan con los Momoyes debido a que ambos son mitos de agua y guardianes de la naturaleza.

En cuanto a la relación que guarda ese mito con las riquezas de nuestros antepasados, Araujo expresa que “los Encantos son personajes que protegen ciertas cosas y tesoros que han sido enterrados por alguien”, afirmación que corresponde al relato del señor Pedro Jiménez, de 82 años de edad. Quien narra a manera de anécdota, mientras sonríe y come chimo sentado en una de las bancas de la plaza Bolívar del municipio Trujillo, lo vivido por su progenitora. “A mi mamá se la quería llevar un encanto un día que  fue a lavar en una quebrada, le salió un hombre barbudo todo changuso (sic), a ella le dio miedo cuando él le hizo señas con la mano y para engañarla le puso una bandada de oro para que la agarrara y así encantarla. Ella se fue y al poquito de rato se vino una pendeja (sic) creciente y se llevo todo”

El Encanto se desvanece

El mito del Encanto se ha ido desvaneciendo en el municipio Trujillo y según afirma Crespo esto se debe a que  “paulatinamente la gente va viendo con incredulidad el tema y en algún momento se va a perder, debido a la urbanización y el desarrollo intelectual de la población, siendo sustituidos por explicaciones científicas mediante la comprobación”. Afirmación de la que difiere Huma Rosario, Cronista del municipio Trujillo, al dar por sentado que “pase lo que pase la cultura prevalece”.

 Si la falta de interés por parte de los habitantes del municipio Trujillo se acrecienta, quizás lo único que se pueda conservar del mito es la pintura “La Mudanza del Encanto” del artista popular Salvador Valero. La obra representa un campesino sentado sobre baúles llenos de oro, que simbolizan las riquezas de nuestros ancestros. Carmen Araujo, explica que el autor “tuvo la intención, mediante la escritura y pintura, de preservar el sentido y el valor que tienen los mitos y leyendas desde el punto de vista cultural en nuestra sociedad”.

Salvador Valero

Los mitos como fuente de conocimiento sociocultural se han ido desvalorizando a causa del auge de la ciencia, la ilustración, el desarrollo intelectual, la urbanización y los avances tecnológicos, despojándonos de la idiosincrasia e identidad cultural de nuestros ancestros. Es cierto que las sociedades van creando nuevos mitos de origen urbano, pero también es importante rescatar los de origen rural ya que han servido de inspiración al folklore, el teatro, el cine, la literatura y demás artes. Entendiendo que los mismos no se contraponen a la ciencia sino que forman parte importante de nuestra cultura y que con su desaparición perdemos parte de la identidad cultural que nos caracteriza.






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