3 abr. 2011

Artistas populares sufren por la inestabilidad económica

El artículo 100 de la Carta Magna no se cumple
Las manos recorren la piedra, la moldean, la vuelven dócil. Una y otra vez las manos se pasean por la roca dominando el duro mineral, haciendo que deje de ser un simple material y se una a la imaginación y al sentir del artista. José Manuel Torrealba, cultor popular trujillano, convierte piedras de río en esculturas que reflejan momentos históricos del país, la pasión de los amantes, y un sin número de efigies que  lo han  hecho acreedor de siete premios de la Bienal de Arte Popular Salvador Valero. Esas manos deben abandonar la escultura que hacen, para dedicarse a sembrar café, porque pese al talento que posee, Torrealba no puede mantenerse gracias a la venta de sus obras artísticas. 

El incumplimiento del artículo 100 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, coadyuva a la inestabilidad económica de los artistas populares trujillanos. Los ingresos de los cultores provienen de actividades no  relacionadas con el arte. Por ejemplo, la pintora Omira Lugo, expresa “no me compran obras de arte todos los días, cuando no tenía dinero y  mis seis hijos estaban pequeños hacía empanadas y arepas para vender” 
Las dificultades económicas de Manuel Torrealba y Omira Lugo se repiten en artistas de la talla de Rafaela Baroni y Nabor Terán, quienes han hecho aportes considerables a la cultura por medio del arte. 

Para la Directora del Museo de Arte Popular Salvador Valero, Doctora Carmen Araujo, el arte popular  es “la capacidad espontánea de hacer las cosas creyendo en lo que se hace sin intereses de complacer a nadie. Tiene valor como un lenguaje universal, histórico, antiquísimo y muy representativo de lo que somos. Por eso hay que preservar todos los valores que el arte popular contiene”


Arte popular en el mundo, en Venezuela y en Trujillo

Para Carmen Araujo “el arte popular es originario, fue primero que todo lo que después ha recibido adjetivos y especificaciones (todas ellas decididas o atribuidas por pretensiones, intereses y objetivos de tipo económico, -generalmente- o como estrategias de poder y control de unos sobre los otros)”.

A nivel mundial, una de las primeras figuras que sobresalen del mundo del arte popular fueron los franceses Henri RousseauSeraphine. En  Venezuela  destacaron Bárbaro Rivas  y Feliciano Carvallo.  En  Trujillo los pioneros fueron Salvador Valero, Josefa Sulbarán, Eloísa Torres y Antonio Fernández  (el Hombre del Anillo).
                                          
Artículo 100 violentado
El artículo 100 de la CRBV no se cumple cabalmente, muestra de ello son las condiciones económicas inestables en las que viven los más importantes artistas populares de Venezuela y del  estado Trujillo.
Rafaela Baroni, cuyo talento para la talla y pintura la han hecho acreedora del Premio Nacional de la Cultura 2005, tiene un ingreso mensual de 1.130 Bs gracias al incentivo que otorgan a artistas que obtienen ese galardón. “No vendo obras todos los días, pero a veces la gente viene a mi casa y me da colaboraciones. Son cosas muy pequeñas pero con eso sobrevivo. También doy  talleres de pintura a niños, aunque no les cobro”. A pesar de sus 75 años, Rafaela Baroni no cuenta con la pensión de vejez que ofrece el IVSS porque no alcanzó las cotizaciones reglamentarias, siempre trabajó por su cuenta.
Nabor Terán, calificado como “el ceramista del ingenio y la protesta”, cuenta con la pensión del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales porque trabajó diecinueve años en el extinto Ministerio de Obras Públicas. Al igual que la artista Omira Lugo, cuenta con la pensión de vejez debido a su labor en una empresa, no por cumplimiento del artículo 100.
Al respecto, el escultor José Manuel Torrealba argumenta “hace poco le comentaba a una de mis cuatro hijas que me estoy poniendo viejito y no tengo pensión. Por eso vivo de la siembra. Quisiera dedicarme a hacer esculturas grandes pero eso me tomaría como un año y no puedo ponerme a eso porque hay que trabajar, tengo que bandearme”. 

Ley vigente y proyecto de ley

La Ley de Cultura data del año 1975 y no está en sintonía con los preceptos de la CRBV. Hay un Proyecto de Ley de Cultura que está en discusión pero no ha sido aprobado. La Comisión de Cultura de la Asamblea Nacional no parece estar interesada en la rápida aprobación de esa legislación, tampoco el gobierno del país y menos todavía los artistas populares y ciudadanía en general, que por desconocimiento, no hacen valer los derechos consagrados en la Constitución.
Artículo 100 ¿espejismo o realidad?

Carmen Araujo expone  que el artículo 100 de la CRBV “comenzó siendo una gran esperanza y terminó siendo un espejismo. El estado venezolano encontró en ese artículo una manera de responder a una obligación con una parte de la población profundamente sensible y necesitada. Fue un sueño para el artista popular. Creo que se han hecho esfuerzos para cumplirlo, como la consolidación de la Casa del Artista como una institución abierta a todos,  la promoción de exposiciones, la incorporación de programas por medio de la red de arte y las galerías, la creación de un Museo Nacional de Arte Popular.  No obstante hay un sinfín de artistas sin casa, enfermos, sin talleres, ni materiales de trabajo, ni lugares para vender sus obras.  

¿Hacia dónde va el arte popular?

A pesar de las duras condiciones económicas en que se han desenvuelto, Rafaela Baroni, Nabor Terán, José Manuel Torrealba y Omira Lugo, han hecho cuantiosos aportes a la cultura trujillana expresándose a través del color, las formas y embelleciendo Trujillo con lo rico del imaginario que ofrece el arte popular. Pero, ¿qué  ocurrirá con las generaciones venideras? Podrían tomar el camino de sus antecesores y vivir  de los ingresos inconstantes que ofrece el mundo artístico venezolano. Si no, podrían perder el interés por el arte y se dedicarían a algo más lucrativo. La vocación artística sería relegada a la categoría de un pasatiempo.








(Imágenes de Viviana Cegarra)

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Felicitaciones al equipo de letras, es muy bueno que alguien se preocupe por la cultura de Trujillo, que aunque es una tierra hermosa está muy olvidada. Yo soy artista popular y tengo que trabajar en otras ramas para poder vivir, si fuera por mi arte me muero de hambre. Ojalá este espacio sirva como lección de que si se puede y sus voces lleguen a quienes pueden y deben ayudarnos.

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3 abr. 2011


Artistas populares sufren por la inestabilidad económica

El artículo 100 de la Carta Magna no se cumple
Las manos recorren la piedra, la moldean, la vuelven dócil. Una y otra vez las manos se pasean por la roca dominando el duro mineral, haciendo que deje de ser un simple material y se una a la imaginación y al sentir del artista. José Manuel Torrealba, cultor popular trujillano, convierte piedras de río en esculturas que reflejan momentos históricos del país, la pasión de los amantes, y un sin número de efigies que  lo han  hecho acreedor de siete premios de la Bienal de Arte Popular Salvador Valero. Esas manos deben abandonar la escultura que hacen, para dedicarse a sembrar café, porque pese al talento que posee, Torrealba no puede mantenerse gracias a la venta de sus obras artísticas. 

El incumplimiento del artículo 100 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, coadyuva a la inestabilidad económica de los artistas populares trujillanos. Los ingresos de los cultores provienen de actividades no  relacionadas con el arte. Por ejemplo, la pintora Omira Lugo, expresa “no me compran obras de arte todos los días, cuando no tenía dinero y  mis seis hijos estaban pequeños hacía empanadas y arepas para vender” 
Las dificultades económicas de Manuel Torrealba y Omira Lugo se repiten en artistas de la talla de Rafaela Baroni y Nabor Terán, quienes han hecho aportes considerables a la cultura por medio del arte. 

Para la Directora del Museo de Arte Popular Salvador Valero, Doctora Carmen Araujo, el arte popular  es “la capacidad espontánea de hacer las cosas creyendo en lo que se hace sin intereses de complacer a nadie. Tiene valor como un lenguaje universal, histórico, antiquísimo y muy representativo de lo que somos. Por eso hay que preservar todos los valores que el arte popular contiene”


Arte popular en el mundo, en Venezuela y en Trujillo

Para Carmen Araujo “el arte popular es originario, fue primero que todo lo que después ha recibido adjetivos y especificaciones (todas ellas decididas o atribuidas por pretensiones, intereses y objetivos de tipo económico, -generalmente- o como estrategias de poder y control de unos sobre los otros)”.

A nivel mundial, una de las primeras figuras que sobresalen del mundo del arte popular fueron los franceses Henri RousseauSeraphine. En  Venezuela  destacaron Bárbaro Rivas  y Feliciano Carvallo.  En  Trujillo los pioneros fueron Salvador Valero, Josefa Sulbarán, Eloísa Torres y Antonio Fernández  (el Hombre del Anillo).
                                          
Artículo 100 violentado
El artículo 100 de la CRBV no se cumple cabalmente, muestra de ello son las condiciones económicas inestables en las que viven los más importantes artistas populares de Venezuela y del  estado Trujillo.
Rafaela Baroni, cuyo talento para la talla y pintura la han hecho acreedora del Premio Nacional de la Cultura 2005, tiene un ingreso mensual de 1.130 Bs gracias al incentivo que otorgan a artistas que obtienen ese galardón. “No vendo obras todos los días, pero a veces la gente viene a mi casa y me da colaboraciones. Son cosas muy pequeñas pero con eso sobrevivo. También doy  talleres de pintura a niños, aunque no les cobro”. A pesar de sus 75 años, Rafaela Baroni no cuenta con la pensión de vejez que ofrece el IVSS porque no alcanzó las cotizaciones reglamentarias, siempre trabajó por su cuenta.
Nabor Terán, calificado como “el ceramista del ingenio y la protesta”, cuenta con la pensión del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales porque trabajó diecinueve años en el extinto Ministerio de Obras Públicas. Al igual que la artista Omira Lugo, cuenta con la pensión de vejez debido a su labor en una empresa, no por cumplimiento del artículo 100.
Al respecto, el escultor José Manuel Torrealba argumenta “hace poco le comentaba a una de mis cuatro hijas que me estoy poniendo viejito y no tengo pensión. Por eso vivo de la siembra. Quisiera dedicarme a hacer esculturas grandes pero eso me tomaría como un año y no puedo ponerme a eso porque hay que trabajar, tengo que bandearme”. 

Ley vigente y proyecto de ley

La Ley de Cultura data del año 1975 y no está en sintonía con los preceptos de la CRBV. Hay un Proyecto de Ley de Cultura que está en discusión pero no ha sido aprobado. La Comisión de Cultura de la Asamblea Nacional no parece estar interesada en la rápida aprobación de esa legislación, tampoco el gobierno del país y menos todavía los artistas populares y ciudadanía en general, que por desconocimiento, no hacen valer los derechos consagrados en la Constitución.
Artículo 100 ¿espejismo o realidad?

Carmen Araujo expone  que el artículo 100 de la CRBV “comenzó siendo una gran esperanza y terminó siendo un espejismo. El estado venezolano encontró en ese artículo una manera de responder a una obligación con una parte de la población profundamente sensible y necesitada. Fue un sueño para el artista popular. Creo que se han hecho esfuerzos para cumplirlo, como la consolidación de la Casa del Artista como una institución abierta a todos,  la promoción de exposiciones, la incorporación de programas por medio de la red de arte y las galerías, la creación de un Museo Nacional de Arte Popular.  No obstante hay un sinfín de artistas sin casa, enfermos, sin talleres, ni materiales de trabajo, ni lugares para vender sus obras.  

¿Hacia dónde va el arte popular?

A pesar de las duras condiciones económicas en que se han desenvuelto, Rafaela Baroni, Nabor Terán, José Manuel Torrealba y Omira Lugo, han hecho cuantiosos aportes a la cultura trujillana expresándose a través del color, las formas y embelleciendo Trujillo con lo rico del imaginario que ofrece el arte popular. Pero, ¿qué  ocurrirá con las generaciones venideras? Podrían tomar el camino de sus antecesores y vivir  de los ingresos inconstantes que ofrece el mundo artístico venezolano. Si no, podrían perder el interés por el arte y se dedicarían a algo más lucrativo. La vocación artística sería relegada a la categoría de un pasatiempo.








(Imágenes de Viviana Cegarra)

1 comentario:

  1. Felicitaciones al equipo de letras, es muy bueno que alguien se preocupe por la cultura de Trujillo, que aunque es una tierra hermosa está muy olvidada. Yo soy artista popular y tengo que trabajar en otras ramas para poder vivir, si fuera por mi arte me muero de hambre. Ojalá este espacio sirva como lección de que si se puede y sus voces lleguen a quienes pueden y deben ayudarnos.

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